Habréis oído muchísimas veces hablar del bizcocho "Ángel Food Cake": un clásico de la repostería norteamericana. Es un bizcocho muy esponjoso, que se hace con claras de huevo y sin levadura, por eso que sea tan importante que las claras estén bien montadas y que cuando incorporemos el resto de ingredientes no bajen su volumen.
Otra de sus características principales es que se utiliza una cucharadita de cremor tártaro para estabilizar las claras y para evitar que la mezcla se oscurezca. La mezcla se vierte en un molde alto y redondo con un tubo central. No engrasamos el molde previamente y cuando lo sacamos del horno lo dejamos enfriar boca abajo durante una hora antes de desmoldarlo.
Pues bien, la receta que hoy os traigo es una variante de este bizcocho ya que después de haber oído hablar tanto de él, tenía muchas ganas de hacerlo, pero no tenía el molde tradicional, así que decidí probar y hacerlo en un molde de bundt, de ahí el nombre con el que lo he bautizado "Ángel Bundt Cake".
Otra de sus características principales es que se utiliza una cucharadita de cremor tártaro para estabilizar las claras y para evitar que la mezcla se oscurezca. La mezcla se vierte en un molde alto y redondo con un tubo central. No engrasamos el molde previamente y cuando lo sacamos del horno lo dejamos enfriar boca abajo durante una hora antes de desmoldarlo.
Pues bien, la receta que hoy os traigo es una variante de este bizcocho ya que después de haber oído hablar tanto de él, tenía muchas ganas de hacerlo, pero no tenía el molde tradicional, así que decidí probar y hacerlo en un molde de bundt, de ahí el nombre con el que lo he bautizado "Ángel Bundt Cake".
- lunes, octubre 20, 2014
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