- sábado, junio 30, 2018
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Ya tenemos encima el verano en todo su esplendor y con todo su calor. No sé en vuestras ciudades pero aquí en la comunidad de Madrid ha sido horroroso. Hemos pasado de las lluvias, los nubarrones y el frío mañanero, a soportar casi 30 grados a las 10 de la mañana.
Hemos estado un mes quejándonos del frío que hacía, de que si no llegaba el verano, que si queríamos que dejara de llover, para empezar a quejarnos del calor que hace, de que no se puede dormir, ni salir a la calle, ni respirar. ¡Nunca estamos contentos!
Aún así no hay excusas para preparar como todos los meses el postre del Reto "Alfabeto Dulce", así llueva, nieve o se derrita el asfalto, nuestra cita mensual es inamovible.
Este mes las encargadas de elegir ingredientes para estrenar el verano han sido nuestras compañeras Laura del blog "Pastelén" que tenía que elegir un ingrediente que comenzara por la letra "G" y Patricia de la página "Pat y Co. Candy Bar" a la que le ha tocado elegir ingrediente que comenzara por la letra "C".
Pues bien los ingredientes elegidos han sido la mar de accesibles, ya que las galletas están presentes en cualquier hogar y podían utilizarse cualquier tipo de ellas según nuestros gustos y la ciruela, el otro ingrediente elegido, es una fruta propia de la temporada de verano y que podemos encontrar en este momento en nuestras fruterías.
La palabra galleta proviene de la palabra francesa galette que es un pastel redondo y fino. Pueden ser dulces o saladas y generalmente están horneadas. Habitualmente se elaboran con harina, huevos, azúcar y mantequilla o aceite. En la actualidad existen infinidad de variedades diferentes de galletas tanto por sus ingredientes, su cocción o los instrumentos que se utilizan para cortarlas.
Tenemos por ejemplo las típicas galletas con chips de chocolate, también conocidas como cookies, los speculoos o galletas tradicionales belgas con una mezcla de especias y que son típicas de Navidad, las de chocolate "tipo sandwich" rellenas de crema que todos asociamos a la marca Oreo, las galletas danesas de mantequilla y su ya famosa caja de metal, los hombrecitos de jengibre para colgar en el árbol de Navidad o nuestras famosas galletas maría que aunque originarias de Londres, se hicieron muy famosas en España después de la Guerra Civil.
Con galletas podemos preparar infinidad de postres, como la famosa tarta de galletas que todos hemos preparado en alguna ocasión y que es todo un clásico de la repostería y habitualmente también son utilizadas para elaborar bases de tartas y pasteles.
La ciruela es una fruta propia del verano consistente en un fruto carnoso con una única semilla. Existen diferentes variedades de ciruelas tanto por su color como por su tamaño (claudias, mirabel, golden...). Además de ser ricas en vitaminas, las ciruelas tienen un alto contenido en fibra que nos ayuda a regular el tránsito intestinal.
Es rica en vitamina C que hace que nuestro sistema inmunológico funcione mejor. También contiene vitamina K para que la coagulación de la sangre sea la adecuada, potasio importante para las funciones del sistema nervioso y sorbitol que es un tipo de azúcar que tiene propiedades laxantes.
Con estos dos ingredientes he preparado un riquísimo pastel de queso y chocolate blanco cubierto de una mousse de ciruelas rojas con una base de galletas y avellanas. La textura es extremadamente suave y la mousse de ciruela contrasta con el sabor dulzón del chocolate blanco. A continuación os cuento como prepararlo.
CHEESECAKE DE CHOCOLATE BLANCO Y MOUSSE DE CIRUELAS
INGREDIENTES
Para la base
- 120 gr. de galletas tipo maría
- 50 gr. de mantequilla derretida
- 50 gr. de avellanas
- 25 gr. de azúcar moreno
Para el relleno de chocolate blanco
- 160 gr. de chocolate blanco
- 250 gr. de queso crema
- 250 gr. de queso mascarpone
- 100 gr. de azúcar
- Ralladura de 1 limón
- Zumo de 1 limón
- 3 huevos tamaño L
Para la mermelada de ciruelas
- 1 Kg. de ciruelas deshuesadas
- 500 gr. de azúcar
- El zumo de ½ limón
Para la mousse de ciruelas
- 120 gr, de mermelada de ciruelas
- 300 ml. de nata líquida para montar 35% M.G.
- 5 cucharadas de azúcar
- 4 hojas de gelatina neutra
ELABORACIÓN
Precalentamos el horno a 160º C.
Primero vamos a preparar la base de galletas, para ello trituramos las galletas con las avellanas y el azúcar en un procesador de alimentos y mezclamos las migas con la mantequilla derretida.
Extendemos la mezcla en el fondo de un molde de 20 cm. que previamente hemos forrado con papel vegetal, presionando con los dedos o ayudándonos con una cuchara. Refrigeramos.
Ahora prepararemos la mermelada de ciruelas. Lavamos bien las ciruelas, las deshuesamos y las ponemos en una cacerola con el azúcar y el zumo de limón y dejamos reposar 1 hora.
Pasado este tiempo, ponemos la cacerola a fuego medio y dejamos cocer durante 40 minutos, removiendo de vez en cuando. Poco a poco la fruta con el azúcar irá espesando, entonces retiramos la cacerola del fuego y trituramos un poco con la batidora de brazo para que la textura sea más fina.
Dejamos que se enfríe a temperatura ambiente y mientras vamos preparando el relleno de chocolate blanco, para ello fundimos el chocolate en el microondas en intervalos de 30 segundos para que no se queme y dejamos que se enfríe un poco.
En un recipiente ponemos los dos tipos de queso, el azúcar, el zumo y la ralladura de limón y batimos con una batidora de brazo, hasta que la mezcla sea homogénea. A continuación añadimos los huevos de uno en uno batiendo hasta que se incorporen a la crema (no es necesario batir en exceso).
Por último incorporamos el chocolate fundido y mezclamos bien con ayuda de una espátula.
Vertemos la crema de queso sobre la base de galletas y horneamos 60 minutos, apagando el horno dejando que éste vaya perdiendo temperatura poco a poco con la puerta abierta. Dejamos que se termine de enfriar a temperatura ambiente.
A continuación preparamos la mousse de ciruelas. Primero hidratamos las hojas de gelatina durante 15 minutos en un recipiente con agua.
Montamos la nata a punto de nieve y casi al final cuando empieza a formar picos añadimos el azúcar y batimos hasta que quede consistente.
Apartamos un poco de mermelada de ciruelas en un vaso y la calentamos. Añadimos la gelatina y mezclamos bien hasta que esté perfectamente integrada y disuelta.
Mezclamos con el resto de mermelada de ciruelas que necesitamos para preparar la mousse (unos 150 gr.) y poco a poco vamos incorporando la nata montada con ayuda de una espátula con movimientos envolventes.
Vertemos la mousse sobre el relleno de queso, alisamos la superficie y refrigeramos al menos 4 horas aunque es mucho mejor dejarlo toda la noche en el frigorífico.
Desmoldamos el cheesecake y lo colocamos en un plato, en un cake stand o donde lo vayamos a presentar. Extendemos un poco de mermelada de ciruelas por encima o también podemos servirlo adornándolo con unas hojas de chocolate blanco (*) o simplemente dejándolo así.
(*) Si queréis preparar unas hojas de chocolate que os sirvan para adornar cualquier tarta, sólo tenéis que seguir los siguientes pasos:
- Lavamos y secamos las hojas que hayamos elegido
- Derretimos el chocolate para postres (negro, blanco, con leche...) en el microondas, revolviendo cada 30 segundos para que no se queme.
- Mojamos el pincel en el chocolate y extendemos una capa gruesa de chocolate (si es muy fina se partirá al quitar la hoja) en el envés de las hojas ya que por la parte posterior los nervios de la hoja están más marcados.
- Dejar las hojas sobre una bandeja con la parte del chocolate hacia arriba y refrigerar unos 30 minutos.
- Pasado este tiempo despegar con cuidado la hoja del chocolate. Quedarán marcados los nervios y así tendremos nuestras hojas de chocolate para adornar cualquier postre.
Aprovecho la ocasión para recomendar que hagáis una visita a la web que acaba de lanzar una amiga mía de Santander. De allí son las cucharitas que lucen así de bonitas acompañando esta tarta. En su página "Hello Mery" podréis encontrar artículos para la decoración de fiestas y celebraciones, todos ellos diseñados con mucho gusto. Ya me contaréis qué os parece.
Y en cuanto a este delicioso pastel de queso podéis prepararlo, como siempre os digo, para aprovechar las frutas de temporada, aunque con estos calores os recomiendo no utilizar huevos y preparar un cheesecake sin horno sustituyéndolos por gelatina.
- lunes, junio 25, 2018
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Otra nueva cita con el Reto "Alfabeto Dulce", este mes con un ingrediente muy utilizado: las fresas y con otro menos conocido o menos utilizado, aunque no por ello menos rico: el kéfir.
Me ha gustado mucho la variedad que he visto en vuestras recetas, de lo que se deduce que no nos limitamos a hacer lo primero que se nos ocurre y siempre nos gusta rizar el rizo un poco.
Hay recetas para todos los gustos, bizcochos, cremas, tartas, batidos, cupcakes... Nada más y nada menos que diez recetas con estos dos ingredientes que os comentaba. Os la muestro a continuación con su correspondiente enlace a vuestros blogs.
- jueves, mayo 31, 2018
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Nada, que no hay manera que arranque la primavera en condiciones. Casi finalizando mayo y todavía no sabemos si ponernos las sandalias o las botas de agua. En realidad yo no me quejo porque lo que no soporto es el calor asfixiante que empezará a hacer en Madrid en breve.
Los ingredientes que vamos a utilizar en este Reto "Alfabeto Dulce" del mes de mayo, se prestan fenomenal a preparar postres fresquitos, ideales para este calor veraniego que os comentaba está por llegar.
Este mes nuestras compis María José del blog "Maryjosecakes" y Elisa del blog "Más que pasta", han sido las encargadas de buscar una combinación de lo más apetecible. La primera un ingrediente que empezara con la letra K (evitando el kiwi que ya lo utilizamos en la primera vuelta) y la segunda un ingrediente que empezara con la letra F, en este caso mucho más fácil.
Y es que ya van quedando cada vez menos letras, concretamente sólo quedan 3 letras (E, G y J) y terminaremos esta segunda vuelta que le hemos dado al abecedario más dulce de Internet. Y a finales de septiembre habrá que plantearse ¿qué hacemos?
Los ingredientes elegidos han sido el kéfir y las fresas. Estas últimas ya dan los últimos coletazos de la temporada y por eso hay que aprovechar hasta el último kilo disponible. Es verdad que hay fresas durante todo el año pero las mejores se encuentran en las tiendas entre febrero y abril.
De las fresas poco más que decir que no haya dicho ya, porque han estado presentes en numerosos postres, tanto en el reto como en cualquier otra ocasión. Pero del kéfir poco hemos hablado, o al menos yo nunca antes lo había hecho.
El kéfir es uno de los productos lácteos más antiguos que se conocen y que se parece al yogur líquido pero que está fermentado gracias a un grupo de bacterias y levaduras. Procedente del Cáucaso, los musulmanas lo consideraban como una especie de maná enviado por Alá.
El kéfir es un hongo cuyos gránulos se asemejan a la coliflor. Existen dos tipos de kéfir, el de leche y el de agua, este último no necesita lactosa para fermentar. En cuanto a sus efectos beneficiosos se puede decir que previene el cáncer de colón, reequilibra la flora intestinal y regula el tránsito intestinal, tiene efectos anti inflamatorios, mejora la tolerancia a la lactosa, o mejora la respuesta inmunitaria, entre otros.
Se puede tomar solo, como si fuera yogur, acompañado de cereales o frutas, en el desayuno o utilizarlo tanto en recetas dulces, para preparar batidos o smoothies, rellenos de tartas y bizcochos como en preparaciones saladas tales como salsas o en cremas de verduras, aunque hay que tener en cuenta que pierde gran parte de sus propiedades cuando es cocinado.
La receta que hoy os traigo, una tarta-mousse de kéfir, no precisa horno y en ningún momento éste se ha cocinado por lo tanto sus propiedades siguen intactas. La elaboración es sencilla y esconde una sorpresa en su interior. A ver qué os parece.
TARTA MOUSSE DE KÉFIR, YOGUR GRIEGO Y GELATINA DE FRESA
INGREDIENTES
Para la base
- 200 gr. de galletas maría
- 95 gr. de mantequilla derretida
Para la mousse de kéfir y yogur griego
- 200 gr. de kéfir
- 200 gr. de yogur griego
- 100 gr. de azúcar
- 50 ml. de leche semidesnatada
- 6 hojas de gelatina
- 1 cucharada de vainilla
- 400 ml. de nata líquida para montar 35% M.G.
Para la mousse de fresas
- 250 gr. de fresas
- 7 gr. hojas de gelatina neutra
- 1 cucharada de azúcar
ELABORACIÓN
Primero preparamos la base de galletas para ello trituramos las galletas en un procesador de alimentos y las mezclamos con la mantequilla derretida.
Forramos el fondo de un molde de unos 18 cm. de diámetro con papel de horno y las paredes con acetato o con papel de horno si no tenemos acetato. Extendemos las migas de galleta en el fondo del molde presionando para conseguir una superficie lisa. Metemos el molde en el congelador.
A continuación vamos a preparar la gelatina de fresas que va en el interior de la tarta.
Necesitamos un aro o un molde más pequeño, o sea de unos 14 cm. de diámetro. Lo forramos con papel de horno o film.
Ponemos a hidratar las hojas de gelatina en un recipiente con agua fría unos 15 minutos.
Trituramos las fresas y las pasamos por un colador para eliminar las semillas. Ponemos el puré de fresas en un cazo y añadimos la cucharada de azúcar, revolvemos bien y calentamos sin dejar que hierva. Retiramos del fuego y añadimos la gelatina bien escurrida. Removemos para que se integre perfectamente.
Vertemos el puré en el molde y congelamos hasta que gelifique (1 hora aproximadamente).
Mientras se congela el interior, preparamos la mousse de yogur y kéfir. Primero hidratamos las hojas de gelatina poniéndolas en un recipiente con agua fría unos 15 minutos.
En otro recipiente montamos la nata que tiene que estar muy fría. Cuando empieza a formar picos suaves añadimos el azúcar y seguimos montando hasta que los picos sean firmes. Reservamos.
Calentamos la leche sin dejar que hierva en el microondas y agregamos las hojas de gelatina bien escurridas. Revolvemos hasta que estén completamente integradas.
Ponemos el yogur y el kefir en otro recipiente con la vainilla y añadimos la leche con la gelatina. Batimos hasta que la mezcla sea homogénea.
Comenzamos a incorporar la nata montada poco a poco integrándola con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes para que adquiera una textura de mousse.
Cuando tenemos la mousse lista vertemos un poco más de la mitad sobre la base de galletas reservando el resto para después.
Desmoldamos la capa de gelatina de fresas que ya estará cuajada y la colocamos sobre la mousse de kéfir y yogur hundiéndola un poco. A continuación rellenamos con el resto de mousse que nos quedaba. Alisamos la superficie con una espátula. Refrigeramos toda la noche.
Desmoldamos la mousse y decoramos a nuestro gusto. Yo he utilizado unas fresas y unas hojas de menta. Refrigeramos hasta el momento de servir.
Ni os imagináis el delicioso sabor de la mousse de kéfir con la vainilla.... Mientras preparaba la tarta todo el que pasaba por la cocina metía la cuchara en el bol para probarla y quedaba encantado. Y no es para menos porque es suave y está riquísima, no en vano se cree que la palabra kéfir proviene del turco "kief" que significa agradable sensación o sentirse bien.
Me apetece mucho ver los postres que habéis preparado con este ingrediente, que aunque es común no es habitual en las cocinas de todo el mundo, sobretodo para la elaboración de postres, sino más bien tomado directamente y por lo general en el desayuno.
Seguro que un mes más me sorprenderéis con vuestra imaginación repostera y traeréis un ramillete de propuestas de lo más originales. ¡Estoy deseando verlas!
- viernes, mayo 25, 2018
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Hoy es un día festivo en Madrid. Hoy 15 de mayo es el día de San Isidro, patrón de la capital de España y aunque yo vivo en un pueblo a las afueras, como trabajo en Madrid tengo fiesta, es más, tengo puente porque ayer tampoco trabajé.
Así que vengo a la cita con el reto #ReposterasPorEuropa bastante descansada, aunque un pelín tocada de las cervicales, y con un postre que me sirve para celebrar este día festivo que os comentaba.
Llego de Ereván, capital de Armenia, un pequeño país interior que aunque pareciera que tiene poco que ver, nada más lejos de la realidad. Cuenta con zonas vitivinícolas, con una parte, al sur del país, montañosa y que se caracteriza por la belleza de sus paisajes. También existen zonas con profundas cuevas, asentamientos megalíticos con restos arqueológicos, uno de los lagos de montaña más grandes del mundo, el "Lago Sevan" y parques nacionales y zonas del bosques como el "Parque Nacional de Dilijan" o el "Parque Ijevan Sanctuary",
Ereván es la ciudad más importante y en ella podemos realizar diferentes visitas interesantes para ver "La Cascada", monumento con una gran escalinata y muchas fuentes, de ahí el nombre, "el Matenaradan" o biblioteca con la colección de manuscritos más importante del mundo, "La Ópera" y también museos como el de "Historia de Armenia" o "el de Arte de Niños".
Tampoco podemos dejar de visitar, a unos 30 Km. de Ereván, la localidad de Garni con su templo grecorromano y la espectacular garganta de Garni. Muy cerca se encuentra el pueblo de Geghard con su monasterio, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
En cuanto a la gastronomía, ésta tiene influencia de las cocinas turca, libanesa, griega, rusa e iraní, además de que Armenia está situada en la antigua ruta de las especias, y por todo ello confiere a su cocina, un sabor especial.
Es muy común empezar la comida con una sopa en invierno o con ensaladas en verano, el resto de platos se ponen de manera común en la mesa, no habiendo un plato principal ni segundos platos,
Algunas de las especialidades de esta cocina son la "spas", una sopa de yogur a la que se le añaden huevos, harina, trigo y cilantro, la "harissa" que es un estofado a base de carne de pollo y trigo duro molido, las "kuftas" o albóndigas de carne de buey, mezcladas con especias, los "khorovats" son la especialidad armenia por excelencia. Son brochetas de carne (cerdo, buey, cordero, pollo) o pescado asadas a fuego de leña servidas con patatas y verduras. El "basturma" es un embutido de buey con especias y el "sudjukh" es una salchicha de buey.
Los postres son un símbolo de hospitalidad en la cocina armenia. Los más tradicionales son "el gata" pastel con el centro de mantequilla, nueces y especias aunque tiene innumerables variantes, "el napoleón" que es una especie de milhojas, "el kadaif" que se trata de un pastel elaborado con ricotta o nuez y "el bkhlava" elaborado como un milhojas con nueces, de influencia de la cocina turca. También "los lojmá", buñuelos fritos, bañados en almíbar y servidos con helado de crema, canela y nueces o la "copa Ereván" que es un helado de crema con salsa de frambuesa, entre otros.
Yo he elegido "el gatnabour" o pudding de arroz armenio que es muy parecido a nuestro arroz con leche, que todo sea dicho de paso, es un postre que me encanta, y que suelo pedir en restaurantes de comida casera. Sin ir más lejos tomé uno riquísimo y súper cremoso en Gijón (Asturias), hace unos quince días.
"GATNABOUR" O PUDDING DE ARROZ ARMENIO
INGREDIENTES
- 250 ml. de agua
- 140 gr. de arroz
- 1 litro de leche semidesnatada
- Una pizca de sal
- 110 gr. de azúcar
- 1 cucharada.de agua de rosas
- Canela molida y en rama
- Pistachos
ELABORACIÓN
Con estas cantidades salen unas 4 unidades.
En una cacerola ponemos el agua a hervir. Añadimos el arroz, bajamos el fuego, tapamos la cacerola y dejamos que el arroz se cocine hasta que absorba el agua por completo teniendo cuidado que no se queme ni se pegue al fondo de la cacerola.
Retiramos el arroz de la olla. Reservamos.
Limpiamos la cacerola y ponemos en ella la leche. La calentamos hasta que esté templada. Agregamos el arroz y lo cocinamos a fuego lento durante 45 minutos aproximadamente revolviendo con frecuencia.
Poco a poco irá espesando e irá tomando el aspecto de un pudding. Añadimos la sal y el azúcar y cocinamos unos 15 minutos más sin dejar de revolver.
Retiramos del fuego y añadimos el agua de rosas. Vertemos el pudding en copas o recipientes individuales y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Decoramos con canela en polvo y pistachos picados en trocitos.
Notas:
Se puede preparar también con leche desnatada y añadiendo un poco de ralladura de limón o naranja para infusionar la leche.
Se puede sustituir el agua de rosas por agua de azahar para aromatizar el pudding.
Y es que el arroz con leche es un postre tan rico... Hace tiempo, si me hubieran preguntado hubiera asegurado que el arroz con leche era un postre originario de España, pero como no es la primera vez que preparo una variante de la receta tradicional del arroz con leche y después de haber leído sobre este tema, puedo deciros que es un postres muy popular, diría que uno de los más populares, en muchos países del mundo.
Son muchas las variantes a la hora de preparar el arroz con leche. Por ejemplo en Asturias se quema la superficie dejando así una "costra" caramelizada, en Argentina le añaden limón, en Perú clavo de olor, en los países anglosajones o nórdicos se aromatiza con vainilla, en los caribeños con coco o leche condensada, en Irán con azafrán en Portugal añaden Oporto, en algunos países sudamericanos incorporan yemas de huevo y en la India cardamomo.
Así tenemos el "arroz doce" originario de Portugal, el "kheer o payasam" de la India, el "sütlaç" de Turquía o el "arroz emperatriz" un clásico de la cocina francesa y el preferido del rey Alfonso XII. Y podríamos seguir indagando y seguro encontraríamos más recetas de arroz con leche, todas deliciosas (bueno menos la que lleva clavos de olor, que ya sabéis que no puedo con ellos).
Concretamente he preparado alguna de estas variedades de arroz con leche para alguno de nuestros viajes por Europa con este reto, como el famoso "Ris a la mande" danés que espero probar este verano cuando viaje a Copenhague o la famosa tarta holandesa de arroz con leche o "Rijstevlaai".
Ahora sólo nos queda esperar un poco para ver los maravillosos postres que traerán mis compañeras de reto y que como es habitual nos dejarán con la boca abierta. Ñam, ñam...
- jueves, mayo 10, 2018
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