- jueves, mayo 31, 2018
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Nada, que no hay manera que arranque la primavera en condiciones. Casi finalizando mayo y todavía no sabemos si ponernos las sandalias o las botas de agua. En realidad yo no me quejo porque lo que no soporto es el calor asfixiante que empezará a hacer en Madrid en breve.
Los ingredientes que vamos a utilizar en este Reto "Alfabeto Dulce" del mes de mayo, se prestan fenomenal a preparar postres fresquitos, ideales para este calor veraniego que os comentaba está por llegar.
Este mes nuestras compis María José del blog "Maryjosecakes" y Elisa del blog "Más que pasta", han sido las encargadas de buscar una combinación de lo más apetecible. La primera un ingrediente que empezara con la letra K (evitando el kiwi que ya lo utilizamos en la primera vuelta) y la segunda un ingrediente que empezara con la letra F, en este caso mucho más fácil.
Y es que ya van quedando cada vez menos letras, concretamente sólo quedan 3 letras (E, G y J) y terminaremos esta segunda vuelta que le hemos dado al abecedario más dulce de Internet. Y a finales de septiembre habrá que plantearse ¿qué hacemos?
Los ingredientes elegidos han sido el kéfir y las fresas. Estas últimas ya dan los últimos coletazos de la temporada y por eso hay que aprovechar hasta el último kilo disponible. Es verdad que hay fresas durante todo el año pero las mejores se encuentran en las tiendas entre febrero y abril.
De las fresas poco más que decir que no haya dicho ya, porque han estado presentes en numerosos postres, tanto en el reto como en cualquier otra ocasión. Pero del kéfir poco hemos hablado, o al menos yo nunca antes lo había hecho.
El kéfir es uno de los productos lácteos más antiguos que se conocen y que se parece al yogur líquido pero que está fermentado gracias a un grupo de bacterias y levaduras. Procedente del Cáucaso, los musulmanas lo consideraban como una especie de maná enviado por Alá.
El kéfir es un hongo cuyos gránulos se asemejan a la coliflor. Existen dos tipos de kéfir, el de leche y el de agua, este último no necesita lactosa para fermentar. En cuanto a sus efectos beneficiosos se puede decir que previene el cáncer de colón, reequilibra la flora intestinal y regula el tránsito intestinal, tiene efectos anti inflamatorios, mejora la tolerancia a la lactosa, o mejora la respuesta inmunitaria, entre otros.
Se puede tomar solo, como si fuera yogur, acompañado de cereales o frutas, en el desayuno o utilizarlo tanto en recetas dulces, para preparar batidos o smoothies, rellenos de tartas y bizcochos como en preparaciones saladas tales como salsas o en cremas de verduras, aunque hay que tener en cuenta que pierde gran parte de sus propiedades cuando es cocinado.
La receta que hoy os traigo, una tarta-mousse de kéfir, no precisa horno y en ningún momento éste se ha cocinado por lo tanto sus propiedades siguen intactas. La elaboración es sencilla y esconde una sorpresa en su interior. A ver qué os parece.
TARTA MOUSSE DE KÉFIR, YOGUR GRIEGO Y GELATINA DE FRESA
INGREDIENTES
Para la base
- 200 gr. de galletas maría
- 95 gr. de mantequilla derretida
Para la mousse de kéfir y yogur griego
- 200 gr. de kéfir
- 200 gr. de yogur griego
- 100 gr. de azúcar
- 50 ml. de leche semidesnatada
- 6 hojas de gelatina
- 1 cucharada de vainilla
- 400 ml. de nata líquida para montar 35% M.G.
Para la mousse de fresas
- 250 gr. de fresas
- 7 gr. hojas de gelatina neutra
- 1 cucharada de azúcar
ELABORACIÓN
Primero preparamos la base de galletas para ello trituramos las galletas en un procesador de alimentos y las mezclamos con la mantequilla derretida.
Forramos el fondo de un molde de unos 18 cm. de diámetro con papel de horno y las paredes con acetato o con papel de horno si no tenemos acetato. Extendemos las migas de galleta en el fondo del molde presionando para conseguir una superficie lisa. Metemos el molde en el congelador.
A continuación vamos a preparar la gelatina de fresas que va en el interior de la tarta.
Necesitamos un aro o un molde más pequeño, o sea de unos 14 cm. de diámetro. Lo forramos con papel de horno o film.
Ponemos a hidratar las hojas de gelatina en un recipiente con agua fría unos 15 minutos.
Trituramos las fresas y las pasamos por un colador para eliminar las semillas. Ponemos el puré de fresas en un cazo y añadimos la cucharada de azúcar, revolvemos bien y calentamos sin dejar que hierva. Retiramos del fuego y añadimos la gelatina bien escurrida. Removemos para que se integre perfectamente.
Vertemos el puré en el molde y congelamos hasta que gelifique (1 hora aproximadamente).
Mientras se congela el interior, preparamos la mousse de yogur y kéfir. Primero hidratamos las hojas de gelatina poniéndolas en un recipiente con agua fría unos 15 minutos.
En otro recipiente montamos la nata que tiene que estar muy fría. Cuando empieza a formar picos suaves añadimos el azúcar y seguimos montando hasta que los picos sean firmes. Reservamos.
Calentamos la leche sin dejar que hierva en el microondas y agregamos las hojas de gelatina bien escurridas. Revolvemos hasta que estén completamente integradas.
Ponemos el yogur y el kefir en otro recipiente con la vainilla y añadimos la leche con la gelatina. Batimos hasta que la mezcla sea homogénea.
Comenzamos a incorporar la nata montada poco a poco integrándola con ayuda de una espátula y con movimientos envolventes para que adquiera una textura de mousse.
Cuando tenemos la mousse lista vertemos un poco más de la mitad sobre la base de galletas reservando el resto para después.
Desmoldamos la capa de gelatina de fresas que ya estará cuajada y la colocamos sobre la mousse de kéfir y yogur hundiéndola un poco. A continuación rellenamos con el resto de mousse que nos quedaba. Alisamos la superficie con una espátula. Refrigeramos toda la noche.
Desmoldamos la mousse y decoramos a nuestro gusto. Yo he utilizado unas fresas y unas hojas de menta. Refrigeramos hasta el momento de servir.
Ni os imagináis el delicioso sabor de la mousse de kéfir con la vainilla.... Mientras preparaba la tarta todo el que pasaba por la cocina metía la cuchara en el bol para probarla y quedaba encantado. Y no es para menos porque es suave y está riquísima, no en vano se cree que la palabra kéfir proviene del turco "kief" que significa agradable sensación o sentirse bien.
Me apetece mucho ver los postres que habéis preparado con este ingrediente, que aunque es común no es habitual en las cocinas de todo el mundo, sobretodo para la elaboración de postres, sino más bien tomado directamente y por lo general en el desayuno.
Seguro que un mes más me sorprenderéis con vuestra imaginación repostera y traeréis un ramillete de propuestas de lo más originales. ¡Estoy deseando verlas!
- viernes, mayo 25, 2018
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Ya hace más de un mes que comenzó la temporada de fresas, para mi, la fruta por excelencia que representa a la primavera y que creo es, una de las más utilizadas en repostería. No sé si es por su sabor o por su vistosidad pero es que ya sean crudas, o formando parte de tartas, mermeladas, helados, compotas, batidos o en cualquier otra preparación, las fresas son una de las bayas más consumidas de postre.
¿Quién de vosotros se puede resistir ante un cuenco de fresas acompañadas de nata montada? O ¿qué me decís si os las preparo con zumo de naranja? Hay quien sólo se echa una cucharada de azúcar para tomarlas o como yo, un par de cucharadas de leche condensada, aunque si os digo la verdad, a mi me gustan más al natural, a mordiscos.
No sé si os acordáis de aquel bundt cake de fresas maceradas en vinagre balsámico de Módena que preparé ya hace un tiempo. En una ocasión había leído que el vinagre, ya sea el balsámico o el vinagre de Jerez, con unas cucharadas de azúcar, hace que las fresas pierdan esa acidez característica y se conviertan en frutas extremadamente dulces. En el caso de este bizcocho, además el vinagre aportaba mucha humedad a la miga. Y sino que se lo digan a mi compi y amiga bloguera Cristina de "Un pedacito de cielo" que probó a preparar la receta y quedó encantada.
Os cuento esto porque hace un par de fines de semana tuve que preparar un postre para una celebración familiar y como en casa a todos nos gustan mucho las fresas pensé en la posibilidad de preparar un cheesecake, que también es uno de nuestros postres favoritos, y en esta ocasión hacerlo con fresas maceradas.
Quería darle un toque elegante y un poco más elaborado a la tarta y se me ocurrió que en vez de macerar las fresas en vinagre, podía hacerlo con un buen vino. Me acordé entonces de un vino blanco de la Tierra de Castilla La Mancha, de Bodegas Verum que probé en casa de mis padres en Navidad y que me sorprendió gratamente.
El vino en cuestión, Verum Terra Airén. es un blanco joven, ecológico, un caldo fresco y aromático, con toques cítricos y minerales que me pareció ideal para preparar el postre que tenía en mente.
Así que, manos a la obra y ¡a macerar se ha dicho!
Sobre el proceso de maceración
- Con la maceración conseguimos potenciar y extraer al máximo el sabor de algunos alimentos, así como hacer que adquieran una textura más suave.
- Para comenzar pelamos y troceamos la fruta que queremos macerar. Debemos usar fruta en su punto, ni muy verde ni muy madura.
- Colocamos la fruta en el recipiente en el que pondremos el líquido de maceración (zumo, vino, licor, vinagre) y la dejamos sumergida durante un tiempo determinado (entre 30 minutos y toda la noche).
- Podemos añadir azúcar si queremos que el resultado de la maceración sea aún más dulce. Es conveniente añadir unas gotas de limón si queremos contrarrestar el dulzor.
- También podemos añadir al líquido de maceración unas vainas de vainilla, pimienta cayena u otras especias, ralladura de cítricos, miel o hierbas aromáticas, entre otros ingredientes.
- Una vez lo tengamos preparado, cubrimos el recipiente con papel film y lo dejamos a temperatura ambiente o en el frigorífico. A mayor tiempo de maceración, las frutas soltarán mayor cantidad de jugo.
- Podemos reducir el jugo que ha soltado la fruta poniéndolo en un cazo a fuego lento y así conseguir un sirope casero que podemos conservar en el frigorífico y que nos servirá para añadírselo a yogures, helados o a otros postres.
Para preparar esta receta apenas vais a usar 100 ml. de vino blanco (para macerar unos 250 gramos de fresas que son las que vamos a utilizar para una tarta de 20 cm.). Como yo no soy de tomar licores con los postres, sino que prefiero empezar y acabar las comidas con vino, os recomiendo que lo toméis en la comida acompañando un pescado o una carne blanco, o como en mi caso un arroz a banda, y continuéis con él durante los postres.
Si queréis utilizar el mismo vino que he utilizado yo para preparar esta receta, podéis comprarlo desde casa cómodamente visitando la tienda de vinos on line de Bodegas Verum, como lo he hecho yo, en la que además de otras variedades de sus vinos, podréis encontrar diferentes estuches e incluso velas con los aromas de sus vinos.
CHEESECAKE DE CHOCOLATE Y FRESAS MACERADAS EN
VINO BLANCO
INGREDIENTES
Para la base
- 150 gr. de galletas Digestive
- 50 gr. de mantequilla derretida
- 20 gr. de cacao en polvo sin azúcar
- 25 gr. de azúcar moreno
Para el relleno
- 200 gr. de chocolate negro 70% postres
- 250 gr. de queso crema
- 250 gr. de queso mascarpone
- 3 huevos tamaño L
- 1 cucharadita de vainilla en pasta
- 100 gr. de azúcar moreno
Para macerar las fresas
- 250 gr. de fresas
- 50 gr. de azúcar moreno
- 100 ml. de vino blanco Verum Terra Airén
- Anís estrellado
Para la ganache
- 100 gr, de chocolate negro 70% postres
- 100 ml. de nata líquida para montar 35% M.G.
ELABORACIÓN
Precalentamos el horno a 160º C.
Primero vamos a preparar la base de galletas, para ello trituramos las galletas con el cacao y el azúcar en un procesador de alimentos o en una picadora y mezclamos estas migas con la mantequilla derretida.
Extendemos las migas en el fondo de un molde de 20 cm. que previamente hemos forrado con papel vegetal, presionando con los dedos o ayudándonos con una cuchara. Refrigeramos.
Para preparar el relleno, primero fundimos el chocolate en el microondas en intervalos de 30 segundos para que no se queme y dejamos que se enfríe un poco.
En un recipiente ponemos los dos tipos de queso, el azúcar y la vainilla y batimos con una batidora de brazo, hasta que la mezcla sea homogénea. A continuación añadimos los huevos de uno en uno batiendo hasta que se incorporen a la crema (no es necesario batir en exceso).
Por último incorporamos el chocolate fundido y mezclamos bien con ayuda de una espátula.
Vertemos la crema de queso sobre la base de galletas y horneamos 60 minutos. Transcurrido este tiempo apagamos el horno y abrimos un poco la puerta para que el horno vaya perdiendo temperatura poco a poco.
Dejamos que se termine de enfriar a temperatura ambiente y posteriormente lo refrigeramos al menos 4 horas aunque es mucho mejor dejarlo toda la noche en el frigorífico.
Ponemos en un recipiente las fresas para macerarlas, para ello añadimos el vino, el anís estrellado y el azúcar. Revolvemos y cubrimos el recipiente con papel film. Dejamos toda la noche en el frigorífico.
Al día siguiente quitamos el anís estrellado y pasamos las fresas por un colador. Ponemos el líquido de la maceración en un cazo y cocinamos a fuego lento para que reduzca, vaya espesando y se convierta en una especie de caramelo.
Preparamos mientras la ganache. Ponemos el chocolate en un recipiente y vertemos la nata líquida caliente por encima. Dejamos reposar 10 minutos y después mezclamos bien hasta que esté integrada y quede una crema suave. Dejamos enfriar unos 30 minutos.
Desmoldamos el cheesecake y lo colocamos en un plato, en un cake stand o donde lo vayamos a presentar. Extendemos la ganache por encima. Disponemos las fresas sobre la ganache y vertemos un poco de caramelo por encima de ellas.
Una verdadera delicia de tarta, suave, cremosa y con un intenso sabor a chocolate que marida a la perfección con las fresas. Y sobre el vino deciros que para mi ha sido todo un descubrimiento. Y digo esto porque hay vinos manchegos que nada tienen que envidiar a otras denominaciones de origen más conocidas. No en vano, la región vitivinícola de La Mancha es la más extensa del mundo y cuenta con algunos de los mejores vinos blancos españoles, entre ellos los de Bodegas Verum.
Espero que os animéis a preparar esta tarta de queso y a "jugar" con el proceso de maceración añadiendo otros ingredientes como por ejemplo ralladura y cáscara de naranja, porque la combinación naranja-chocolate es extraordinaria.
Como siempre os digo, aprovechad las frutas de temporada para preparar vuestros postres. Yo apuesto por combinar el sabor y los aromas del vino con el de las frutas. Al fin y al cabo de que está hecho el vino sino es de fruta...
- lunes, abril 16, 2018
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Un mes más de nuevo fiel a la cita que tengo con mi grupo de compañeras viajeras y reposteras. Este mes el reto que nos propone Isabel de Gotas de Azúcar y Vainilla tiene su destino en Minsk, capital de Bielorrusia, uno de los países europeos más desconocidos, al menos turísticamente hablando.
Bielorrusia es el país menos visitado de Europa quizás esto sea debido a la catástrofe de la Central Nuclear de Chernóbil cuya contaminación aún está presente en el sureste del país. A pesar de todo es un país con infinidad de ríos y lagos, parques nacionales y zonas protegidas, que cuenta con una naturaleza aún virgen y que es perfecto para practicar deporte al aire libre
Su capital Minsk aunque fue prácticamente destruida durante la Segunda Guerra Mundial, cuenta con numerosos lugares de interés. Podemos pasear por la avenida principal, el Skakiny prospect hasta la Plaza de la Independencia. Al oeste se encuentra situado el Casco Viejo de la ciudad donde podemos encontrar la Catedral de San Dukhavski.
Tampoco hay que dejar de visitar el Memorial de Katyn, la Catedral de la Santa Trinidad, el Museo del Folclore de Dudutki o las catedrales de San Pedro Pablo y Maryinski, ubicadas en el pintoresco barrio de Troitskoïé Prédméstié
La gastronomía de Bielorrusia es muy similar a la de sus países vecinos Letonia, Lituania Polonia, Ucrania y Rusia. En la cocina se utilizan mucho el yogur, el queso, la mantequilla y la crema agria, tanto para acompañar como para cocinar los alimentos.
Bielorrusia es un gran consumidor de patatas es por ello que existen más de doscientos platos preparados con ellas como "Kleski" o masa de patata rellena, "las Babka" plato de patatas ralladas, huevo, cebolla y panceta que se sirve con nata agria o "el Kolduny" o especie de raviolis de patata rellenos de carne o champiñones.
Las sopas son también muy importantes, la más famosa es "el Borchtch" de remolacha y carne, la sopa de champiñones, "Zhur" o sopa de avena, "Polivka" con cereales y verduras o "Morkva" que es una sopa hecha con zanahorias. También son famosas las ensaladas y ensaladillas acompañadas de mayonesa y crema agria (smetana) y en las que no sólo se añaden verduras, sino también arenques y pollo.
Asimismo la carne es muy importante, en especial el cerdo, aunque también comen aves, vacuno, cordero y caza. Algunos platos típicos son "Kumpyachok" o jamón cocido ahumado, "Pyachysta" o cochinillo estofado con patatas y verduras o "Tushanka", carne asada con champiñones. El pescado se come en menor cantidad aunque son muy famosos los arenques.
En cuanto a postres se refiere, en Bielorrusia hay mucha afición a utilizar las frutas del bosque en ellos para hacer compotas o "Kissel o Kisiel" que es la receta que yo he elegido y que es una especie de sopa dulce de frutos rojos acompañada de nata agria. También son muy populares las tortitas con queso, las "Peras a la Radziwill", asadas con miel y especias. el "Solodukha" o masa de centeno malteado con frutos del bosque o las manzanas asadas con miel.
Salvando las diferencias, la receta que hoy os traigo me recuerda un poco a aquella sopa de moras típicamente irlandesa que preparé en otro de los viajes del reto #ReposterasPorEuropa.
Pero ya no me enrollo más y paso a contaros como he preparado este postre, nuevamente utilizando fresas, ya que estamos en plena temporada y hay que aprovechar.
KISIEL DE FRESAS
INGREDIENTES (para 3 copas)- 350 gr. de fresas
- 250 ml. de agua
- 3 cucharadas de azúcar
- 3 cucharadas de almidón de maíz o Maizena
- Frutas del bosque (fresas, frambuesas, arándanos, etc.) y hojas de menta (para decorar)
ELABORACIÓN
Lavamos las fresas y las troceamos. Las ponemos en un procesador de alimentos con media taza de agua y las trituramos hasta que quede una crema suave. También podemos hacerlo con la batidora de brazo.
Pasamos la crema de fresas por un colador fino para eliminar todas las semillas.
Ponemos la crema en un cazo y añadimos el azúcar. Cocinamos a fuego lento unos 8 minutos.
En un vaso mezclamos la otra media taza de agua con la Maizena revolviendo para que la mezcla no tenga grumos. Añadimos a la crema de fresas mientras que revolvemos de manera constante y cocinamos durante 3 minutos más hasta que la crema espese.
Vertemos la crema en recipientes individuales o copas. Dejamos enfriar a temperatura ambiente y después los metemos en el frigorífico hasta el momento de servir.
Decoramos con frutas del bosque (fresas, frambuesas, arándanos) y unas hojas de menta.
Como veis, una receta la mar de sencilla y rápida de preparar. Lo único que tenéis que tener un poco de paciencia para que se enfríe y tomarla fresquita que está mucho más buena.
Podéis sustituir las fresas por cerezas, arándanos, moras.... Y decorarla no sólo con frutas del bosque, sino también añadiendo almendras fileteadas, granola...
Ya van quedando pocos destinos europeos que visitar en estos viajes reposteros que hacemos mensualmente. Pero siempre es un placer ver lo que han preparado mis compañeras de viaje. Disfruto mucho descubriendo no solo la gastronomía de los países que visitamos, sino también muchas curiosidades que de otra manera quizás no hubiera conocido.
- domingo, abril 15, 2018
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Llego corriendo como ya es habitual en estas últimas semanas. De verdad, creedme cuando os digo que esta entrada tenía pensada publicarla con una semana de antelación a la fecha de hoy por si os animabais a prepararla y así sorprender a vuestra pareja en el día de los enamorados. Pero entre unas cosas y otras, no ha habido manera.
Y no es que haya que hacer ningún postre especial para este día porque yo creo que el que está enamorado lo tiene que celebrar todos los días del año y cualquier momento es bueno para preparar una tarta como esta, sea o no San Valentín.
Pero parece que si un año más no publicas ideas, ya sea de postres, de regalos, de viajes (cada uno de lo suyo) especialmente dedicados al Día de los Enamorados, no estás en la onda blogger. Y digo yo ¿quién decide cuales son los postres más apropiados para San Valentín?
Bundt cakes con forma de corazón y un corazón muy rosa, como el que preparé el año pasado, cupcakes con rosas la mar de dulces por si os gusta regalar flores, red velvet cheesecake bars o cómo conseguir la unión de dos postres maravillosos o unos sencillos corazones de hojaldre, son algunas de mis propuestas en estos últimos años.
¿Quién ha dicho que los corazones son sólo para los enamorados y las enamoradas? Y las fresas, ahora que empieza su temporada, no hay día en casa que no las comamos ya sea solas, como parte de algún postres o incluso en ensalada.
Como sé que muchos de vosotros también tenéis poco tiempo como yo, porque hoy en día hay que repartir el tiempo entre el trabajo, la casa, los niños y si aún así nos sobra un rato, preparamos postres para días como hoy, os traigo un postre express con el triunfaréis en una cena romántica como la que muchos prepararéis para el día de hoy o como postre para cualquier otro día.
Como siempre os digo, este tipo de postres se pueden preparar con cualquier fruta que tengáis por casa o incluso cuando la fruta está demasiado madura y os pase como a mi que ya no os guste tanto tomarla de postre, la podéis utilizar como relleno para una tarta tipo pie como esta o para preparar compota o mermelada.
PIE DE FRESAS "ESPECIAL SAN VALENTÍN"
INGREDIENTES
- 2 planchas redondas de masa brisa fresca
- 275 gr. de azúcar
- 80 gr. de harina
- ½ cucharadita de canela
- 500 gr. de fresas en trocitos
- 30 gr. de mantequilla
ELABORACIÓN
Precalentamos el horno a 220º C y engrasamos un molde de pie.
Forramos el molde con una de las dos masas y cortamos el sobrante con ayuda de un rodillo.
En un recipiente mezclamos el azúcar, la harina y la canela. Añadimos las fresas y mezclamos con cuidado.
Vertemos el relleno sobre la masa y distribuimos la mantequilla por encima de las fresas.
Preparamos la masa que va a ir en la parte superior cubriendo la fruta. Yo he hecho unos agujeros en forma de corazón porque quería que fuera "un pie muy amoroso", especial para San Valentín. Para ello he utilizado un cortador de galletas.
Con la masa sobrante he cortado unos corazones más pequeños y los he colocado sobre la masa de manera simétrica.
Luego he colocado la masa sobre las fresas y con la masa sobrante he hecho un adorno en el borde y lo he decorado con unos corazones de tamaño más pequeño.
Es una idea de decoración pero podéis decorar el pie como más os guste.
Pincelamos con huevo batido para que se quede dorado y horneamos unos 35 minutos aproximadamente.
Espero que disfrutéis de un fantástico día de los enamorados si es que lo estáis y lo vais a celebrar y si no lo estáis, sabed que también se celebra el día de la amistad. También espero que os haya gustado esta receta y que tanto si lo hacéis hoy como para otro día, que la preparéis con fresas o con cualquier otra fruta o incluso mezclando varias (os recomiendo la combinación de melocotones y fresas que está deliciosa).
Si os apetece hacer una versión similar pero sin horno y con gelatina, os dejo este otro pie de fresas que preparé ya hace tiempo y que os gustó mucho también. Fresquito y con una textura muy suave.
- miércoles, febrero 14, 2018
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Ya se acaba la temporada de fresas, y es una pena, en primer lugar por la gran cantidad de recetas que se pueden preparar con esta fruta y en segundo lugar, y esta es una opinión totalmente particular, porque me encantan. Aún así tengo recetas en el tintero que todavía no os he mostrado, e incluso tengo un bol lleno en la nevera esperando a ver qué hago con ellas.
No sólo es una fruta muy versátil a la hora de preparar postres sino también se presta a que éstos sean de lo más variado. Si lo que queremos son postres individuales, como por ejemplo postres en vaso os recordaría un postre que a mi me sorprendió y me gustó mucho. Es un postre de origen inglés que considero adecuado para esta época del año, porque es ligero y fresquito: el Eton mess.
En cuanto a la preparación de bizcochos el abanico es muy amplio, del tipo bundt cake, de fresas balsámicas por ejemplo, que os gustó mucho, tartas con queso (cheesecake de fresas y lima), tartas rellenas (tarta de fresas y mascarpone) o tartas heladas, ideales para el tiempo que se avecina, de las que me viene a la memoria aquella tarta helada banana split.
Sé que no tengo que convenceros porque ya sea como parte integrante de la receta o simplemente formando parte de la decoración, conozco a muy poca gente que no le gusten las fresas y quizás sea una de las frutas más utilizada y una de las que cuenta con recetarios más amplios.
Pero es que por si fuera poco, la receta de hoy además lleva toffee o caramelo salado, esa salsa que, al menos yo, soy capaz de comerme a cucharadas sin ningún tipo de cargo de conciencia. Es ideal para acompañar las fresas así sin más o para salsear cualquier postre. Además si encima os digo que en prepararlo tardáis 15 minutos, seguro que no vais a dudarlo.
Especialmente es una salsa que me gusta para acompañar postres con peras y manzanas, a medio camino entre la leche condensada y el dulce de leche, me encanta el sabor tostado que le aporta el azúcar moreno.
Y los chocolateros estamos de suerte, porque además, y por si fuera poco, esta tarta la rematamos con una capa de ganache de chocolate negro y nos quedamos tan anchos.
Así que vamos a dejarnos de tanto hablar y voy a pasar a contaros esta receta que seguro os va a encantar. Os sugiero que os deis prisa y la preparéis antes de que empiece a apretar el calor, para evitar que chocolate y toffee se vuelvan más líquidos y sea más complicado conseguir que las capas estén más firmes.
TARTA DE CARAMELO SALADO Y CHOCOLATE CON FRESAS
INGREDIENTES (para un molde redondo de 20 cm.)Para la masa
- 1 yema de huevo
- 30 gr. de azúcar
- 1 ó 2 cucharadas de agua
- 125 gr. de harina
- ¼ cucharadita de sal
- ½ cucharada de cacao en polvo sin azúcar
- 65 gr. de mantequilla
Para el relleno de caramelo salado
- 95 gr. de azúcar moreno
- 90 gr. de nata líquida para montar 35% M.G.
- 30 gr. de mantequilla
- ¼ cucharadita de sal gorda
Para el relleno de ganache de chocolate
- 90 ml. de nata líquida para montar 35% M.G.
- 90 gr. de chocolate negro para postres
Para la decoraración
- Fresas, flores, frambuesas, hojitas de menta
ELABORACIÓN
Preparamos la masa de la tartaleta. Para ello en un recipiente mezclamos las yemas con el azúcar y batimos.
Añadimos la harina y la mantequilla cortada en cubitos y amasamos con la mano hasta que los ingredientes de la masa estén completamente integrados. Vamos añadiendo agua según nos la vaya pidiendo la masa. Por último agregamos el cacao y amasamos hasta que esté totalmente integrado.
Formamos una bola con la masa y la envolvemos en papel film. Refrigeramos 1 hora.
Mientras la masa se enfría, preparamos el caramelo salado. Para ello ponemos el azúcar moreno, la mantequilla y la nata en un cazo y llevamos a ebullición. Dejamos que hierva y burbujee durante unos 5 minutos. Transcurrido este tiempo retiramos del fuego y dejamos enfriar para que espese.
Enharinamos la mesa y estiramos la masa con un rodillo. Engrasamos un molde redondo desmontable y lo cubrimos con la masa presionamos sobre el fondo y los laterales y cortamos la masa sobrante.
Vertemos el caramelo salado sobre la corteza y refrigeramos unas 4 horas.
Preparamos el ganache de chocolate. Ponemos el chocolate en trozos en un recipiente. Calentamos la nata, cuando empieza a hervir la echamos sobre el chocolate y revolvemos hasta que el chocolate se deshaga por completo y ambos ingredientes estén perfectamente integrados.
Dejamos que se enfríe un poco y vertemos el ganache sobre el caramelo salado y refrigeramos toda la noche.
En el momento de servir adornamos con unas fresas y unas florecitas silvestres por ejemplo, aunque la decoración la dejo a vuestra elección. Podéis utilizar cualquier otra fruta, como las frutas del bosque, que combinan a la perfección con el chocolate.
En esta foto podéis apreciar fenomenal el toffee que se funde con el chocolate y la base de la tarta. ¡¡Jooooo que se me hace la boca agua!! No sabéis lo que me está costando escribir esta entrada mientras pienso en esta tarta y recuerdo su delicioso sabor.
Cerrad los ojos e imaginárosla, en cuanto los abráis os pondréis manos a la obra, os lo aseguro.
Aquí tenéis un trozo, que aunque sea de manera virtual os va a convencer todavía más de lo que creo haberos convencido yo.
¡Daos prisa, que aún quedan fresas!
- martes, junio 06, 2017
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Estamos en plena temporada de fresas y yo sigo "r que r" o "f que f" (como prefiráis) agotando mi lista de recetas pendientes y exprimiendo al máximo las posibilidades que aporta esta fruta que tanto me gusta.
Hoy me he enterado que, botánicamente hablando, tanto las manzanas como las fresas provienen de la familia de las rosáceas, de la que también provienen las rosas, aunque éstas tengan carácter ornamental. Sabía yo, que por algo me gustaban tanto.
De repente, también me he acordado que, y aunque esto que os voy a contar ahora, sea más propio de una entrada del reto de #reposterasporeuropa, en la zona de Baviera, que por cierto diré que es una zona de Alemania que me apasiona, los campesinos suelen llenar sus cestas de fresas silvestres, y colgárselas en los cuernos a las vacas y a los toros para ofrecérselas a los duendes del bosque, porque creen que como éstos son unos enamorados de esta fruta, les enviarán buena suerte y su ganado estará sano y producirá mucha leche.
Y ésto que os he contado, me da pie para seguir hablándoos de los pueblecitos de Baviera, pequeñas poblaciones que calificaría como "de cuento de los Hermanos Grimm" o "de ensueño" y que hoy me inspiran para escribir este post. Así que agarramos la cesta y mientras caminamos por el bosque en busca de fresas, os voy contando.
Y este camino que circula entre bosques frondosos, nos lleva hasta Oberammergau, precioso pueblo que os sorprenderá por las pinturas que decoran las fachadas de sus casas, a cual más bonita y porque si miráis a través de los cristales de sus tiendas veréis maravillosas tallas en madera, elaboradas por los ebanistas de esta región. Además en esta zona al igual que en la región vecina tirolesa, son famosos los relojes de cuco, verdaderas obras de arte realizadas en madera, de manera artesanal. Tiendas enteras repletas de relojes que representan diferentes escenas de la vida cotidiana, más grandes, más pequeños, para todos los gustos.
No podéis abandonar esta zona sin visitar dos de los castillos que Luis II de Baviera construyó con los Alpes de fondo: Linderhof y Neuschwanstein. El primero muy influenciado por el palacio de Versalles, con interior rococó, bellísimas estancias y unos jardines no menos bonitos con fuentes y surtidores de agua y con terrazas dispuestas en diferentes niveles, que permiten admirar el edificio principal.
Neuschwanstein, el otro castillo del rey loco, es un castillo divino, con aire romántico y con una maravillosa localización en plena naturaleza, rodeado de bosques y montañas. En él se inspiró Walt Disney para diseñar el castillo de La Bella Durmiente.
Y seguiría el camino y a continuación os diría que no podéis dejar de visitar Múnich (¡no podéis!) y a este paso, no os hablaría de los muffins y claro, no es plan, porque yo sé que vosotros estáis deseando que os cuente cómo preparar estos deliciosos muffins de fresas, chocolate blando y yogur griego, porque se os está cayendo la baba desde que habéis leído el título de este post. Pues ahí va la receta...
MUFFINS DE FRESAS Y CHOCOLATE BLANCO
INGREDIENTES
- 220 gr. de harina
- 160 gr. de azúcar
- 60 gr. de azúcar moreno
- ½ cucharadita de sal
- 2 cucharaditas de levadura
- 225 gr. de yogur griego
- 2 huevos tamaño L
- 75 gr. de aceite de girasol
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- 275 gr. de fresas cortadas en trocitos
- 100 gr. de chocolate blanco picado
ELABORACIÓN
Precalentamos el horno a 200º C.
Engrasamos una bandeja de las de hacer cupcakes (yo en este caso no he puesto cápsulas).
En un recipiente mezclamos todos los ingredientes secos. Reservamos.
En otro recipiente batimos los huevos y a continuación añadimos el yogur, el aceite y la vainilla y seguimos batiendo hasta que se mezclen bien.
Vertemos los ingredientes húmedos en el recipiente de los ingredientes secos y mezclamos bien ayudándonos con una espátula. Añadimos el chocolate picado y las fresas en trocitos y mezclamos sin batir demasiado.
Llenamos 2/3 cada cavidad de la bandeja y horneamos de 18 a 20 minutos o hasta que insertando un palito en el centro del muffin, éste salga limpio.
Dejamos que se enfríen sin desmoldar durante 5 minutos. Una vez transcurrido este tiempo transferimos los muffins a una rejilla y dejamos que se enfríen por completo.
Fáciles ¿verdad? Pues el resultado es espectacular. Si no os gusta el chocolate blanco o no tenéis en casa en el momento de preparar estos muffins podéis añadirles vuestro chocolate preferido. Las fresas con el chocolate combinan perfectamente.
Lo mismo os digo si no tenéis chips de chocolate, podéis añadir chocolate rayado, aunque éste se os va a derretir en el horno integrándose en la masa, al contrario que las chips que quedan enteras.
¿Prepararlos con cualquier otra fruta del bosque? Me parece también una opción perfecta ya que a la acidez de este tipo de frutas le va que ni pintado el chocolate blanco por ser extremadamente dulce. Así que con una única receta tenéis múltiples resultados únicamente cambiando el tipo de fruta y el chocolate.
- lunes, marzo 06, 2017
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Maravillosa combinación la que nos trae este Reto "Alfabeto Dulce" del mes de febrero. Ya se anuncia la primavera con tanto colorido, porque de verdad no os imagináis la alegría que me da todos los meses recibir las fotos de vuestras recetas en mi correo electrónico, pero este mes, mucha más alegría si cabe.
Mi email rebosa colorido. Fresas y pistachos van a llenar de primavera esta entrada que hoy escribo y van a conformar un delicioso y variado recetario. Este mes ha habido muchas opciones diferentes, ya veréis.
- jueves, marzo 02, 2017
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