Esta es una de esas recetas que tenía guardada desde hace casi seis meses. Ha visto como la han ido adelantando otras recetas, no porque fueran más sabrosas, ni más vistosas, ni siquiera más sencillas, en realidad no sé por qué, pero nunca encontraba el momento de publicarla.
En su favor he de decir que es un postre riquísimo (quizás no sea imparcial, ni objetiva, porque para mi, las fresas son una de mis frutas favoritas), que es una receta súper sencilla y rápida de preparar (en este caso he utilizado una masa brisa fresca) y que si la servís en los postres, para terminar una comida o una cena, queda súper vistosa cuando la presentéis en la mesa.
Ya había probado a hacer algún otro postre macerando las fresas en vinagre balsámico. No sé si recordáis el bundt cake de fresas y vinagre balsámico que preparé allá por el mes de abril y que os recomiendo. Me gustó muchísimo la combinación y el sabor que adquiría el bizcocho, así que por eso he repetido y he vuelto a utilizar las fresas maceradas para preparar el postre que hoy os traigo.
- lunes, octubre 05, 2015
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